sábado, 25 de marzo de 2017

Guatemala: la tragedia de las niñas quemadas evidencia una sociedad envilecida

Algunas de las características de los guatemaltecos de hoy dan pena o vergüenza, pero deben entenderse como producto o resultado de esa historia que ha ido dejando esas huellas. Guatemala es hoy una sociedad con un tejido social destruido, en donde han prevalecido antivalores que se han impuesto a través de la fuerza y la prepotencia.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

Partamos de una idea básica: toda sociedad es una construcción que se va estructurando a través del tiempo. No es algo dado de una vez y para siempre, igual a sí misma en cualquier momento. Es el resultado de las decisiones, acciones y omisiones que se han tomado o realizado en distintos momentos de su historia, y que la han ido perfilando de una determinada manera.

La sociedad guatemalteca de hoy es producto de una historia difícil de catalogar positivamente: ha estado plagada de dictaduras, de autoritarismo y represión desde tiempos coloniales. Y en su historia reciente se han vivido situaciones que con dificultad podríamos ubicar en la categoría de civilizadas.

La fuerza de “los de abajo”

Hoy, en un coyuntura en  la que las derrotas electorales plantean incertidumbres sobre el futuro del ciclo nacional-popular y progresista, las manifestaciones masivas que por estos días sacuden a Argentina y Brasil, en rechazo de las políticas de ajuste de los presidentes Mauricio Macri y Michel Temer, envían un mensaje esperanzador.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

El ciclo posneoliberal latinoamericano que inauguró nuestro siglo XXI, con sus particulares expresiones nacional populares y progresistas, no podría explicarse sin la presencia activa de un amplio y vigoroso arco de movimientos sociales que supieron resistir, primero, a las dictaduras militares de la década de 1980, y después, a la tecnocracia neoliberal de los años 1990 –devota de la globalización hegemónica- que vino a ocupar el lugar dejado por los mandos castrenses, sólo para alcanzar idénticos objetivos por otros medios.

Argentina: cuarenta años de marcha de las Madres de Plaza de Mayo

Las madres y abuelas encabezan la bandera del “Nunca más” de millones de compatriotas, frente a las mayores atrocidades cometidas por el terrorismo de Estado.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

En abril de este año se cumplirán cuatro décadas de la primera marcha de las Madres en la Plaza de Mayo, cuando en aquel lejano último día de abril de 1977, cansadas de buscar respuestas sobre sus hijos desaparecidos, se plantaron en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada, sede del gobierno militar encabezado por el General Videla, aguardando una respuesta oficial sobre el destino de aquellos seres queridos que nunca vino. Eran poco más de una docena, circulando de a dos, conforme las prohibiciones impuestas por el estado de sitio, desafiando a la furia de la dictadura más sangrienta que hemos soportado los argentinos, dictadura que había irrumpido un año atrás, el 24 de marzo de 1976 y cuyas consecuencias, reclamaban aquellas valientes mujeres.

Argentina: La revancha clasista y su resistencia

Realizar políticamente la victoria neoliberal, imponer la transformación deseada, supone el desarme de los sectores populares, de su voluntad y capacidad de lucha. Entre su determinación y la realidad media la resistencia popular. El primer año del ciclo de Cambiemos estuvo signado por la movilización como forma emblemática de la resistencia.

Julián Rebón / Página12

A pesar de su discurso de campaña, el gobierno de la alianza Cambiemos procuró desde el primer día traducir su triunfo electoral en una intensa revancha política y clasista. Se planteó la búsqueda de destruir lo que de radicalizado y democrático tenía la alianza social que fue gobierno hasta fines de 2015. Convertirla en asociación ilícita, la utopía de sus espadachines más aventurados. El gobierno de Cambiemos también expresó con nitidez desde su origen una revancha clasista. La fenomenal concentración de poder alcanzada con la unificación –al extremo de casi mimetizar– la elite política y económica y el fuerte apoyo en los círculos mediáticos, judiciales y del establishment internacional implicó en paralelo un proceso de reestructuración regresiva de las condiciones de vida de los sectores populares. De “arriba” hacia “abajo” se desató la búsqueda de convertir en privilegios y clientelismo los derechos alcanzados, en exceso las condiciones de vida, en desmoralización el empoderamiento, en prisión la rebeldía y, sobre todo, despejar del horizonte de cambio social cualquier pretensión de mayor igualdad.

Argentina: Vicisitudes de la huelga docente

Las movilizaciones de los huelguistas impresionan por su número y por el apoyo popular que reciben; y en la escalada del conflicto se ha declarado  para los próximos días una medida de fuerza a nivel nacional de los docentes.       
             
Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

Así informó el diario Página12
sobre la huelga de los docentes.
“Que ser cobarde no valga la pena” canta Joaquín Sabina; y aunque para evitar generalizaciones no corresponda tachar de ser tales a los docentes que por distintos motivos concurren a dar clase en la provincia de Buenos Aires en vez de adherir al paro dispuesto por los gremios,  el inverosímil y para colmo exiguo premio ofrecido por la gobernadora Vidal a quienes rompan la huelga: 1.000 pesos, dos “yaguaretés” apenas, permite  afirmar que para este conflicto, por de pronto, puede darse por cumplida  la idealista y ética aspiración del artista español.

Nada es sencillo en el mundo de la política, menos  laudar en forma salomónica en la puja distributiva siempre sectorial. Y cuánto más si una de las fracciones es el Estado en tanto empleador y sus representantes los interpelados  por las demandas salariales y de mejores condiciones de trabajo. Pero el hecho de estar del otro lado del escritorio, es decir en función patronal,  no debe significar enfrentarse de cualquier modo con los trabajadores, avasallándolos a ellos y a sus organizaciones constituidas de manera legal. Sencillamente porque así llevará las de ganar el más fuerte que no es otro que el Estado, en detrimento del espíritu que informa el Derecho Laboral y sus principios protectorios, precisamente de la parte más débil en la relación de trabajo.

Ecuador: “La derecha está en guerra contra todo cambio social y sus fuerzas principales de ataque están en los medios de comunicación”


Entrevista a Jorge Núñez Sánchez, historiador y director de la Academia Nacional de Historia de Ecuador (ANHE). "Una elección no obedece a una suma de voluntades de los jefes políticos, sino a la suma de voluntades populares. La gente vota por quien esté humanamente más cerca de ellos y les ofrezca mayores garantías de progreso personal y familiar. Y ahí Lenín Moreno es imbatible entre las masas populares”, sostiene el intelectual ecuatoriano.

Maximiliano Pedranzini* / Visión Z  (Bolivia)

Jorge Núñez Sánchez
Ecuador decide su futuro el próximo 2 de abril y el balotaje será la recta final para definir al sucesor del presidente Rafael Correa, después de una década al frente del gobierno ecuatoriano. Sin embargo, el siguiente presidente que abrirá el nuevo período estará determinado por dos visiones de país que definirán algo más que un cambio de ciclo institucional de una nación. Se define la continuidad o el cambio en el modelo político, económico y social de Ecuador, y esas dos palabras adquieren en la actual coyuntura significados diametralmente opuestos en el que se posicionan los candidatos para esta segunda vuelta. Por un lado, el candidato oficialista Lenín Moreno, quien representa la continuidad del proyecto progresista denominado Revolución Ciudadana, y por el otro, el candidato de la derecha Guillermo Lasso, quien encarna los intereses de los sectores financieros internacionales, y, por ende, del más rancio neoliberalismo.

Ecuador: Entre logros, decepción y fractura del movimiento social

En un continente latinoamericano mutante, la segunda vuelta electoral del domingo 2 de abril en Ecuador marcará rumbos. Aunque el tema internacional está prácticamente ausente en la campaña, los resultados marcarán tendencias y reforzarán alianzas continentales. Una entrevista con el sociólogo François Houtart.

Sergio Ferrari* / Para Con Nuestra América

Francois Houtart.
Si gana Lenin Moreno del oficialista partido Alianza PAIS saldría reforzado el proyecto integrador regional. Si fuera ungido presidente el banquero Guillermo Lasso, candidato de la opositora alianza CREO - SUMA, el país sudamericano pasaría a reforzar el polo continental pro-neoliberal, alineado detrás de Michel Temer en Brasil y Mauricio Macri en Argentina.

En la primera vuelta del pasado 19 de febrero, aunque Moreno obtuvo 1 millón de votos más que Lasso, por escasas décimas no logró el 40% que le hubiera abierto la puerta imperial para continuar la línea impulsada en los últimos diez años por Rafael Correa en la presidencia.

Ecuador: Por qué importa la soberanía nacional

No es poco significativo que, de acuerdo a un documento filtrado de la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador, Lasso informó a los funcionarios diplomáticos de sus esfuerzos por organizar una oposición empresarial al gobierno de Correa en 2007. Si hubiese evidencias así de contundentes respecto a las relaciones entre Rusia y Donald Trump, esto significaría el fin de su presidencia.

Mark Weisbrot / ALAI

La soberanía nacional es un bien infravalorado en el mundo de hoy, especialmente en los medios internacionales, donde las perspectivas de Washington y sus aliados mayormente prevalecen. Esto es cierto respecto a temas tanto políticos como económicos, y las consecuencias pueden ser particularmente fuertes para una región como Latinoamérica, tradicionalmente considerada por los funcionarios estadounidenses como su “patio trasero”.

Perú: ¿Cuál es el problema central del Niño costero?

Como un fenómeno de la naturaleza relacionado con la injerencia humana a partir de la alteración del espacio natural y social, se trata de un fenómeno impredecible que, preconcebido y esperado, se ha tornado en una especie de “crónica de una muerte anunciada”, cuyos antecedentes ya se manifestaban desde el año pasado.

Robinson Olivera* / Para Con Nuestra América

Inundaciones en Sullana, región Piura, Perú.
El desastre actual en Perú se evidencia en lluvias con fuertes precipitaciones que han generado un sinnúmero de derrumbes, inundaciones y huaicos que afectan directamente en zonas rurales y urbanas del país, donde claramente, se percibe que este fenómeno natural ha impactado todo lo que se encuentra a lo largo de su recorrido, mejor dicho lo que se atraviesa en su curso incontenible: pobladores, cultivos, caminos, viviendas, edificios e infraestructura en general. De allí que las pérdidas humanas y materiales están a la orden del día, pues no se puede contabilizar la magnitud final de esos daños, ya que aún no ha terminado. Contrariamente, está empezando.

México: Austeridad republicana contra corrupción

El enarbolar la austeridad republicana -que quiere decir gobierno frugal y gobernantes viviendo en lo que  Benito Juárez llamó "la justa medianía"-, es algo que le está dando a López Obrador y al partido que encabeza, un gran dividendo político. Esto es bueno porque revela que la sociedad civil cada vez es más intolerante hacia la corrupción.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Por alguna razón, entre los agravios que la ciudadanía tiene contra la realidad cotidiana que vive, la corrupción de la clase política es la que resulta mas insultante. Más aun que la violencia cotidiana que genera descontentos poderosos, más que el desempleo, la pobreza y la inseguridad económica.  La  corrupción gubernamental y la de los políticos es más hiriente que la que se pueda dar en el seno de la iniciativa privada. Esto  sucede porque esta corrupción se hace a costa del desfalco de los impuestos que paga esa ciudadanía. Cada vez que se sabe que un político o política tiene propiedades fastuosas, voluminosas cuentas de banco o negocios por todos lados, los ciudadanos y ciudadanas sienten que todo ello sale de sus bolsillos. Y no les falta razón.

Guatemala: el Estado funciona… cuando le conviene

Desde hace algún tiempo viene hablándose insistentemente de Estados fallidos. En realidad no hay tal. Estos supuestos “fallidos” -como en el caso de Guatemala- son, en todo caso, institucionalidades pobres que defienden la situación dada para que nada cambie. No fallan, en modo alguno: cumplen a cabalidad su función.

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

¿Para qué están los Estados? Supuestamente para garantizar el bien común. Pero si bien eso puede ser la declaración oficial de su cometido, su tarea real es mantener el estado de cosas dado. Dicho en otro término: garantizar que nada cambie, asegurando el núcleo de la sociedad, es decir, la explotación de clase.

En los países pobres del Sur, donde las relaciones sociales siguen siendo mucho más en blanco y negro, más brutales, con menos mediatizaciones de las que se pueden encontrar en el Norte (con una institucionalidad y mecanismos estatales que ofrecen un clima de menos explotación brutal, aunque la explotación por supuesto también existe), en esos países el Estado está muy lejos de cumplir su declarada función de regulador social. En el Norte, donde sobran recursos (porque se explota al Sur, porque la acumulación originaria permitió un acopio de recursos muy grande), los Estados medianamente satisfacen las necesidades de su población. En el Sur: no.

Una izquierda de la esfera pública

Lo gobiernos que han revertido al modelo neoliberal de la centralidad del mercado son aquellos que se han valido del Estado para promover los derechos sociales de todos, para rescatar el rol activo del Estado como inductor del crecimiento económico y proyector de políticas externas soberanas.

Emir Sader / Página12

La izquierda del siglo XX fue una izquierda del Estado, que se valió del Estado para organizar proyectos de nación, para hacer que el Estado empujara el desarrollo económico, garantizara derechos sociales. Tuvo un rol fundamental, sobre todo si pensamos que antes había un Estado estrictamente de las elites dominantes, de las oligarquías primario exportadoras, que hacían del Estado un instrumento estricto de sus intereses.

Cuando se agotó el ciclo largo expansivo del capitalismo internacional y, con él, el modelo desarrollista, dos perspectivas se presentaban en el horizonte. Ronald Reagan enarboló una, la vencedora: el Estado habría dejado de ser solución, para ser problema. Y la forma de enfrentar ese problema era reducirlo a sus proporciones mínimas, al Estado mínimo, promoviendo al mercado a un rol de centralidad. El viejo adagio del liberalismo recobraba nueva fuerza: el mercado es el mejor redistribuidor de recursos.

Monseñor Romero, educador

Monseñor Romero fue y sigue siendo el gran pedagogo de la sociedad salvadoreña. Fue, es cierto, la voz de los sin voz, pero fue también quien educó a los que no tenían voz para que la tuvieran: dio voz a los sin voz.

Luis Armando González / ALAI

Definitivamente, marzo es el mes de Monseñor Oscar A. Romero. El Arzobispo asesinado el 24 de marzo de 1980 nos convoca siempre a reflexionar no sólo sobre su pensamiento y obra, sino a valorar y recuperar su legado, en una época distinta a la suya, pero con desafíos igualmente importantes e impostergables.  

Ciertamente, de Monseñor Oscar Arnulfo Romero se pueden decir muchas cosas. Y la más radical es que Mons. Romero es lo más importante que le ha sucedido a El Salvador en el siglo XX.  Peor para quienes no quieren o no pueden –por su ceguera ideológica o por su ignorancia— darse cuenta de ello. Peor para quienes no quieren o no pueden darse cuenta de lo terrible que fue su asesinato.

El trabajo infantil y decente en el mundo neoliberal

Una de las tragedias sociales que debiese despertar entre los seres humanos la mayor sensibilización y visualizarse en toda su cruda magnitud, es la existencia en pleno siglo XXI, del trabajo infantil y de formas de explotación laboral hacia este sector, sencillamente ultrajantes.

Pedro Rivera Ramos / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

En todo el mundo y pese a todos los esfuerzos realizados hasta hoy para superar y erradicar el trabajo infantil, un poco más de 200 millones de niños siguen condenados a esa situación, lo que los priva al pleno disfrute de la educación, salud, libertades y tiempo para el ocio y los juegos. Por ello es fundamental un trabajo sostenido y constante de todos los gobiernos, de todos los grupos organizados, de todas las instituciones internacionales y de todas las personas, para eliminar las peores formas de trabajo infantil que existen en la actualidad.

sábado, 18 de marzo de 2017

Venezuela: Hoy el problema no es la OEA, es Almagro

Almagro ha desatado con ímpetu su lealtad al norte anglosajón, dándole la espalda a América Latina y el Caribe pretendiendo de tal manera, transformarse en un adalid de esa democracia putrefacta que defiende la OEA. Supone que la expulsión de Venezuela contribuirá a su exterminio a través de la creación de condiciones para una intervención militar en el país.

Sergio Rodríguez Gelfenstein / Especial para Con Nuestra América
Desde Caracas, Venezuela

Para nadie es un secreto la historia criminal que exhibe la Organización de Estados Americanos (OEA) en su prontuario, con ello dio continuidad al accionar que gestó Estados Unidos a partir de la idea panamericana que tuvo en la Doctrina Monroe su Alma Mater y que ocasionó la inmediata, certera y preclara denuncia del Libertador Simón Bolívar, tan solo un año después de su proclamación en 1823. No voy a aburrir al lector con la larga lista de intervenciones militares e invasiones de Estados Unidos en sus más de 200 años de vida, siempre apoyado por los gobiernos oligárquicos de la región, que usurparon la Independencia a favor de sus mezquinos intereses.

Venezuela: Carta antidemocrática de la OEA

Perdimos la oportunidad de retirarnos de ese instrumento intervencionista cuando teníamos la mayoría parlamentaria; ahora debemos atenernos a las consecuencias. El  Ministerio de Colonias de Estados Unidos, la OEA, trata una vez más de  usar la Carta Democrática para acabar con la democracia.


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Una y otra vez se ve Venezuela en la obligación de defender la  soberanía que sus propios gobiernos inadvertidamente entregan. Desde hace décadas llevo adelante una campaña para que denunciemos todos los tratados que violan nuestra inmunidad de jurisdicción, y declaran incompetentes a nuestros tribunales para resolver nuestras controversias de orden público,  sometiéndonos al veredicto de  tribunales, cortes, árbitros u organismos extranjeros. Pero siguen pendiendo sobre la República los Infames Tratados contra la Doble Tributación, en virtud de los cuales las transnacionales no pagan impuestos en Venezuela.  Nos retiramos por fin del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI) pero quedan pendientes unos treinta litigios con relación a los cuales nuestro país soporta ruinosas condenas. Finalmente denunciamos la Carta Interamericana de los Derechos Humanos, pero la OEA sigue redactando libelos condenatorios contra nuestro país, y tratando de aplicarnos su injerencista Carta Democrática.

Argentina: el imperio de la indiferencia, la cara más aterradora del odio

Si algo sigue siendo una pesada herencia para el gobierno de Macri, no es el saldo de la gestión anterior, sino lidiar con uno de los movimientos obreros más organizados del mundo que aún subsiste. Un movimiento que enfrentó la represión armada de las dictaduras, la cárcel y la tortura, como la persecución y el exilio.

Roberto Utrero Guerra / Especial para Con Nuestra América
Desde Mendoza, Argentina

El conflicto de los docentes argentinos se ha ido prolongando sin encontrar respuesta, sobre todo, en la provincia de Buenos Aires, la mayor del país y la que marca los destinos de los trabajadores de la educación nacional. La renuencia a utilizar los canales legales a través de paritarias y, obligarlos a aceptar la conciliación obligatoria, ha seguido tensando peligrosamente la cuerda entre el gobierno y los asalariados. Las manifestaciones masivas llevadas a cabo la semana anterior y la de este jueves en La Plata, capital de la provincia, han puesto de manifiesto que, no sólo los maestros están en desacuerdo con la imperativa política de la gobernadora Vidal, sino el resto de los empleados estatales que advierten el curso que pueden seguir sus propios salarios.

Degradando la política: el populismo latinoamericano

El término “populismo” no es hoy más que un concepto de ataque a todo proyecto político con intenciones de reivindicación popular y cambio social. Es un término para descalificar a toda política o líder que pretenda dar respuestas a los intereses de la sociedad y particularmente a pobladores, trabajadores, indígenas, clases medias, contrariando los intereses particulares de elites empresariales o políticas.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / Firmas Selectas de Prensa Latina

Acusar  hoy de “populista” a cualquier gobierno latinoamericano con raigambre social, es una forma de combatirlo. El término es usado específicamente contra los gobiernos democráticos, progresistas o de nueva izquierda en la región. Son “populistas”, ante todo, los presidentes Evo Morales, de Bolivia; Rafael Correa, de Ecuador, y Nicolás Maduro (antes Hugo Chávez), de Venezuela. A veces se incluye a Daniel Ortega, de Nicaragua, y a Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador. Y eran igualmente “populistas” los gobiernos de Inácio Lula da Silva, en Brasil, o los de Néstor Kirchner y Cristina Fernández en Argentina.

Quienes mejor han recurrido al término acusador son las fuerzas de oposición a esos gobiernos: políticos tradicionales, derechas latinoamericanas, élites empresariales y aquella prensa privada unida a sus intereses. Pero no solo ellos, sino también antiguas izquierdas, así como intelectuales y académicos que se autoproclaman “críticos”.